lunes, 28 de julio de 2008

CLASES DE RADIADORES

Radiador

El radiador es el principal componente del sistema de refrigeración de motores y tiene la importante función de arrojar a la atmósfera el calor acumulado por el refrigerante de las diversas piezas del motor. Generalmente, el radiador se ubica en la parte frontal del vehículo, próximo a los tubos de entrada de aire, a fin de aprovechar la dinámica de la velocidad.
Los automóviles equipados con aire acondicionado disponen de radiadores más potentes para disipar el calor proveniente del condensador. También aquí, los radiadores DENSO, desarrollados en colaboración con expertos en aire acondicionado, garantizan el rendimiento requerido por el motor, a pesar de la elevada temperatura exterior y de las duras condiciones de marcha.



Intercooler

El intercooler es un intercambiador de calor que enfría el aire comprimido que alimenta los motores equipados con un turbocompresor. La sobrealimentación del compresor, un sistema aún más extendido, permite incrementar la potencia de un motor, aunque sea de poca capacidad, comprimiendo un gran volumen de aire en el motor y, por consiguiente, un mayor volumen de combustible.

Durante la compresión, el aire tiende a calentarse, reduciéndose su densidad. Esto neutraliza en parte el efecto de la compresión misma. El efecto del intercooler es precisamente el de reducir la temperatura del aire comprimido, permitiendo así la plena explotación de la sobrealimentación.

La atención dedicada a la reducción de emisiones y de consumo de combustible origina la búsqueda de componentes que potencien la eficiencia del motor, siendo el intercooler uno de éstos. Denso posee una empresa dedicada al desarrollo de intercoolers y hace uso de cámaras climáticas y pruebas en carretera para controlar la eficiencia de sus sistemas bajo condiciones de marcha lo más similares posible a las condiciones reales en las que los clientes conducen sus coches.



El intercooler es un intercambiador (radiador) aire-aire o aire-agua que se encarga de enfriar el aire comprimido por el turbocompresor de un motor de combustión interna.

Normalmente los gases al comprimirse adiabáticamente (sin cesión de calor al entorno) se calientan; se puede ver al hinchar la rueda de una bicicleta que la válvula se calienta. En el caso del turbo los gases salen a un temperatura de unos 90-120°C. Este calentamiento es indeseado, porque los gases al calentarse pierden densidad, con lo que la masa de oxígeno por unidad de volumen disminuyen. Esto provoca que la potencia del motor disminuya, ya que hay menos oxígeno para la combustión.

El intercooler rebaja la temperatura del aire de admisión a unos 60 °C, con lo que la ganancia de potencia gracias al intercooler está en torno al 10-15%, respecto a un motor solamente turboalimentado (sin intercooler).
Lo habitual es que los intercooler sean de aire-aire. Aunque en algunos casos, se tiene posibilidad de añadir un pequeño chorro de agua para aumentar la potencia durante un rato.

En motores que tienen una preparación un tanto más "extrema" se ha experimentado en la "congelación" del intercooler por un corto lapso de tiempo para ganar potencia extra, esto se puede hacer mediante descargas de CO2 comprimido sobre el mismo.



Radiador del aceite

Los radiadores de aceite son indispensables para mantener controlada la temperatura del aceite, lo que es necesario para el funcionamiento del motor y sus subsistemas. De hecho, existen intercambiadores de aceite para el aceite del circuito principal de lubricación del motor, de la transmisión automática y de la dirección asistida. Unas temperaturas excesivas originan una rápida degradación de las propiedades lubricantes del aceite, corriéndose el riesgo de que se dañen los componentes mecánicos. Puede que estén diseñados más bien para intercambiar calor entre el aceite y el aire, que entre el aceite y el refrigerante en el circuito de refrigeración del motor. Este último supone circuitos de aceite simplificados y bajos costes en comparación con las soluciones aceite-aire que ofrecen un mayor rendimiento y no implican una carga térmica adicional para el radiador.



Condensador

El condensador es un intercambiador de calor que forma parte del sistema de aire acondicionado del vehículo. Tiene la función de condensar el refrigerante en el circuito de refrigeración subyacente al sistema de aire acondicionado del vehículo en la cabina. Por ser un intercambiador de calor, su estructura es similar a la de un radiador, pero tiene que resistir presiones internas elevadas (de hasta 25 bares), comunes en sistemas de aire acondicionado. Los condensadores DENSO, en el caso de las aplicaciones más recientes, poseen un sistema de filtro integrado para garantizar una mayor eficacia del sistema de aire acondicionado.



Calentador

El radiador de calefacción de cabina es realmente un radiador pequeño que, desde el punto de vista funcional, pertenece tanto al sistema de refrigeración del motor como a la calefacción. Este componente aprovecha el calor generado por el motor y se utiliza para calentar el aire que hay que canalizar a la cabina.




Ventilador refrigerante

El ventilador de refrigeración, diseñado para aplicaciones automotrices, normalmente está ubicado detrás del radiador. En ciertas aplicaciones, los ventiladores están situados delante de intercambiadores de calor con el fin de aumentar el flujo de aire refrigerante cuando se circula a baja velocidad o el vehículo está parado. Para prevenir el consumo inútil de combustible, la válvula electromagnética se activa exclusivamente en caso necesario, mediante sensores que detectan la temperatura del refrigerante del motor y la presión del sistema de aire acondicionado. Los coches con aire acondicionado utilizan válvulas electromagnéticas más potentes



El ventilador no solo envía una corriente de aire alrededor del motor, sino además absorbe el aire de la atmósfera (fresco) y lo hace pasar a través del núcleo del radiador a mayor velocidad proporcionando un adecuado enfriamiento.

El ventilador es accionado por el motor mediante un acople en el eje de la bomba de agua y se impulsa con una correa (banda) desde la polea del cigüeñal. Algunos ventiladores incorporan un embrague con fluido de impulsión para controlar las velocidades respecto con las demandas de enfriamiento.

La capacidad del ventilador depende del número de aspas, el diámetro total y velocidad. El paso o ángulo de las aspas del ventilador también afecta su capacidad. Las aspas mas planas mueven menos aire que las aspas con mayor ángulo. Los ventiladores con ángulo variable tienen aspas flexibles que tienden a ser menos planas a medida que se incrementa la velocidad del motor.

Con el aumento de velocidad se crea un flujo de aire suficiente. Las aspas son curvas en las puntas y con frecuencia se encuentran espaciadas de manera no uniforme para reducir el nivel de ruido.
La cubierta del ventilador evita una recirculación de aire alrededor de las puntas de las aspas